jueves, abril 25, 2013

que se muera Dios,
pero que no deje
de sacarse una luna
de la manga

domingo, abril 21, 2013

Ensayo Teatral

Personajes:
Vigilante 
Amigo del vigilante (hombre fornido)
Caminante

A las afueras de cualquier edificio público que requiera de este tipo de empleados, los cuales suelen ser de características físicas y/o mentales insuficientes para ejercer algún tipo de autoridad.


[El Amigo del Vigilante gesticula con la emotividad de quien cuenta un desaguisado pasado (no se le escucha) mientras el Vigilante pone atención a su celular mientras el Caminante se acerca.]

Amigo del Vigilante: Le dije "yo no le saco a los putazos" y en seguidita se echó patrás el mariscal
Vigilante (mirando su celular): A mí la neta no me gusta pelear.


El Caminante ya les está dando la espalda y comienza a reír con disimulo.

sábado, abril 13, 2013

mis abuelos de junco.

Sin saberlo, unos años después de la muerte de mi abuela materna un vínculo más allá del apellido la uniría con mi abuelo paterno. No pretendo insinuar alguna atracción sexual entre ellos u otro tipo de conflicto, sino sólo un esbozo de milagro de vida y de muerte. Uno de esos milagros que de ninguna manera serían milagros si uno no los sintiera como tales. Esas maravillas del lenguaje, de la vigilia, del sexo, de la familia, del calor, del viento fresco y de la costa cercana.



A Elda Reyes y a Adrián Cisneros Reyes.

Mis abuelos de junco
en sus muebles
en sus temblores
se unen en junco
con terrones y gleba
con alfombras y girasoles
una con su boca abierta
otro con sus manos en la mesa

Mis abuelos de junco
morenos y tiernos
uno abre un libro
la otra duerme en sus muebles
de sudores y madera

Mis abuelos de junco
hablan
y hablan sobre mi vida
escriben
y escriben sobre mi vida

junco cansado
lago perenne
hojas en blanco
hojas en la mano
junco cansado
carmen y agosto
cubre silencios
y abre pasadizos
junta pestañas
calor de ornato
junco cansado
cierra la boca
junco cansado
vuélvete loca
flor y comida
sol sin salida
calibres de temporada
peces que saben a sal
junco cansado
que canta
toda mi vida.

domingo, abril 07, 2013

Encontré justo ahora un cd que fue de un viejo buen amigo. Un tipo inocente y sencillo, tranquilo, con los ojos tímidos, con la voz queda. Me siento profundamente identificado con él, yo soy como a él lo recuerdo en la adolescencia. Nos salían apenas unos vellos en las mejillas o el mentón y bebíamos cervezas baratas en envases grandes. Siempre fuimos un par de tipos tímidos y estúpidos corroídos por el alcohol barato. Hoy tuvo nació su hijo. Espero no escribir este mismo texto cuando él haya muerto. 

sábado, febrero 02, 2013

acecho.

Redes sociales cerradas. Uno está casi listo para escribir. Las piernas estiradas. Uno está un poco más listo para escribir, pero Uno nunca está listo para escribir porque cuando Uno va a escribir, nadie puede boicotearle mejor que Unomismo. Unomismo es un tipo descabellado que cubre su cráneo inicuo con el cabello de Uno sin que Uno se de cuenta. Unomismo es peligroso. Unomismo repta entre el cabello de Uno y su cráneo -del cual se podría decir que es compartido-.
  Unomismo no tiene una propia vida, porque a él no le interesan esas cosas que a los humanos sí. Es parecido a un perro o a una garrapata. A él, no le interesan las cosas de la libertad y la armonía, ni la salud pública ni la privada, no le interesa la limpieza ni sostener relaciones duraderas. Unomismo sólo quiere molestar un poco, pero si puede molestar más de un poco no le molesta, porque a él no le importa el tiempo como a los humanos; para Unomismo, como para los gatos o las tortugas, el tiempo es siempre el mismo, o lo que es lo mismo, es igual. Con Unomismo los segundos no se distraen: para los segundos Unomismo es alguien venerable, cuya labor, al igual que la del tiempo está dedicada al exterminio del género humano, a mediano o a largo plazo -dependiendo de la agresividad del tiempo y el clima del país-. Para Unomismo, los segundos no se alargan ni se entretienen vagabundeando pateando latas o jugando kimbombas o robando medidores de corrientes eléctricas (la manera en que los segundos pierden el tiempo depende de la edad de los segundos y la manera en que estos fueron educados por sus padres).
   Unomismo está siempre al acecho de Uno. 
   Me disculpo: He hecho parecer a Unomismo como un vulgar crápula, pero en realidad, Unomismo no es más que un niño jugando, no como los segundos quienes al crecer toman decisiones menos pacíficas. Unomismo siempre quiere hacer cosas: mover las piernas, wixar, comprar pan, beber leche, saludar a alguien, darle comida al gato, comer un mango, fumar un cigarro, doler la espalda, cantar, ver la televisión, caminar. De eso se trata la vida de Unomismo, dure lo que dure, así es feliz. En cambio, Uno es más voraz y ávido. Quiere observar cómo crece el pasto, quiere saber la verdad, quiere ser importante para los demás, quiere leer capítulos enteros de mamotretos viejos, quiere llegar al fondo de las cosas, quiere ser admirado,  quiere escribir muchísimas palabras durante mucho tiempo -además Uno es humano y ya sabemos lo que los segundos le hacen a los humanos-. Uno, al contrario de Unomismo, es menos generoso, es menos honesto. Uno no es como Unomismo quisiera. Uno quiere hacer cosas importantes por recompensas que tardan en llegar, y su arribo es más tardío por la cizaña de los segundos sobre Uno. Unomismo sólo quiere estar tranquilo y que no cueste nada. Unomismo no es malo, Uno es malo consigo mismo. 
   Uno quiere ser recordado y Unomismo quiere que Uno cuelgue la hamaca y deje a los segundos hacer su trabajo. 


sábado, enero 19, 2013

biografía.

Fernando Cisneros nació el la capital de Yucatán en abril de 1990. Su vida no ha sido emocionante. Siempre ha vivido en la misma calle y ha tenido a los mismos vecinos. Ha participado en algunos talleres de poesía y frecuenta a algunos pequeños poetas. Ha tomado la mano de Juan Gelman y ha tenido en sus manos la tinta de muchos otros grandes poetas. Estudia medicina en la Universidad Autónoma de Yucatán, como todo un poeta. 

sin título


John Coltrane al aire.



¿qué hacen los hombres cuando tienen frío? 
comen yerbas
susurran cosas quietas
¿qué hacen los hombres cuando le hablan al acantilado?
ponen a secar su sombra
en las rocas y en las yerbas
¿qué hacen los hombres despiertos tan temprano?
buscan la carne más fría 
la que queda dura 
la barata de los corazones 
¿qué hacen los hombres cuando abren los ojos después del parpadeo?
tratar de ver sus manos y el piso
que imaginaron de pronto.